Las personas somos animales omnívoros, capacitados para comer todo tipo de alimentos. A lo largo del día, ingerimos alimentos no solo para poder realizar las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo, sino también para satisfacernos y disfrutar del placer de comer.

Según la elección de los alimentos a consumir que hagamos, nuestro cuerpo estará mejor o peor nutrido, y tendrá más o menos cantidad de herramientas para sobrellevar el día a día, tanto física como emocionalmente. A través de una buena selección no sólo podemos aportar la energía necesaria, reparar nuestro cuerpo y regular diversas reacciones químicas, sino también, prevenir enfermedades y modificar nuestro estado de ánimo. Es decir, vivir en equilibrio y con salud.

Pero, cómo sabemos si nuestra dieta es saludable, nutritiva y equilibrada?

Excepto la leche materna, ningún otro alimento puede considerarse “completo”. Por otro lado, no existen los alimentos “buenos” o “malos”, pero si las dietas “sanas” y las “poco sanas”. Todo se basa en consumir una rica variedad de alimentos, manteniendo un equilibrio y una proporción entre ellos, evitando comer excesivamente algunos de ellos en detrimento de otros. De esta forma, nos aseguramos tener cubiertas nuestras necesidades diarias de nutrientes, es decir, cantidades suficientes de hidratos de carbono, proteína, grasas, minerales y vitaminas.

Dicho esto, podemos decir que una dieta saludable debería contener la mayor cantidad de grupos de alimentos, sabores, colores y texturas posible, basándose preferentemente en una gran proporción de alimentos de origen vegetal, y en menor medida (siempre que se apetezca), de origen animal: verduras, hortalizas, frutas, cereales, legumbres, semillas, frutos secos, carnes, pescados, aceites, etc.

Además de los alimentos, la bebida es un elemento significativo en la dieta, no tanto por la cantidad de nutrientes que aporta, ya que depende del tipo de líquido que se beba (siempre es preferible agua), sino por el volumen que se consuma, el cual debe ser el adecuado a nuestras necesidades para conseguir estar bien hidratados y funcionar mejor.

Es recomendable repartir los alimentos a lo largo del día en cinco tomas, cada una con características y proporciones diferentes. Todas las tomas son importantes, pero deben adecuarse a la actividad física y mental de la persona. Cada individuo es un caso particular y a veces, lo que a uno le va bien al otro le produce un mal. Las generalidades son una buena herramienta para tener una idea global, pero es importante adaptarlas y ver las particularidades y necesidades tanto físicas como emocionales de cada uno.

A modo de guía podemos establecer que:

– El desayuno es una buena oportunidad para aportar la energía necesaria para un buen comienzo de la jornada.

– La media mañana y merienda son tentempiés apropiados para aportar un extra de energía, si es necesario.

– La comida es, habitualmente, una de las principales tomas del día por lo que es aconsejable que sea completa en cuanto a grupos de alimentos, es decir, que contenga tanto cereales como verduras, proteínas y frutas.

– La cena es generalmente la última toma del día y debería tener mas o menos la misma estructura que la comida, procurando completar la variedad de alimentos.

Sean cuales sean los hábitos o necesidades particulares es importante tener en cuenta que para conseguir una dieta saludable, equilibrada y nutritiva es imprescindible reducir el consumo de bebidas azucaradas, de “Fast food” (comida rápida) y de productos procesados, industrializados y envasados, ya que no aportan nutrientes esenciales significativos y su consumo habitual conlleva el riesgo de múltiples enfermedades.

No se pretende eliminar estos productos por completo (aunque sería lo ideal), sino minimizarlos y consumirlos con responsabilidad y esporádicamente puesto que, en algunos casos, su prohibición puede producir un efecto adverso y más negativo respecto a nuestro objetivo de conseguir una dieta saludable. Todo es cuestión de encontrar un equilibrio y disfrutar comiendo.

 

Milca Burde – Dietista

655574974

info@milcaburde.com

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